No queremos investigar con genocidas: universidades, Fondos Europeos de Defensa e Israel

La Universidad de Oviedo, entre otras universidades españolas, colabora desde mayo de 2023 con Israel Aerospace Industries, una empresa de armamento de carácter público y perteneciente al estado de Israel.

Editorial
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En la imagen se muestra una chapa con la inscripción "yo nun investigo con xenocides". En español significa "yo no investigo con genocidas". La "e" de "xenocides" es el símbolo del euro en color rojo y como si goteara sangre.Fotografía tomada por la autora del artículo

El pasado jueves 25 de abril se celebraron en la Universidad de Oviedo las elecciones al Rectorado. En ellas, D. Ignacio Villaverde, Rector de dicha institución desde el año 2021, resultó reelegido, renovando su posición como tal durante los próximos seis años. Quizá este sea un buen momento —o no— para recordarle que se sitúa a la cabeza de una Universidad que se encuentra vinculada, a través de un proyecto financiado por los Fondos de Defensa Europeos, con Israel Aerospace Industries (IAI), una empresa pública de armamento israelí.

Dicha colaboración se ha venido produciendo en el marco del Proyecto TICHE (Threats Identification by Collaborative vehicles for Human lifesaving
against Explosives) financiado con un presupuesto de 4.995.428,17 por el Fondo Europeo de Defensa —para más información, leed «Europa se prepara para la guerra«— en la convocatoria del año 2022. Además de la Universidad de Oviedo, en este proyecto participan 11 empresas y organizaciones de Italia, Chipre, Grecia, Alemania y España.

La Universidad de Oviedo colabora con Israel Aerospace Industries, una empresa pública de armamento israelí, a través del Proyecto TICHE

Pero, ¿cómo ha llegado una empresa israelí a formar parte de un proyecto del Fondo Europeo de Defensa? La respuesta es sencilla: en mayo de 2023 Israel Aerospace Industries adquirió a la griega Intracom Defense AE. De esta forma, Israel Aerospace Industries pasó a formar parte no solo del Proyecto TICHE, sino también de otros Proyectos del Fondo Europeo de Defensa como el ODIN’S EYE II, el PROTEAS —el cual coordina— y el CASSATA —en el que colabora la Universidad de Alcalá—. Se estima que, a través de esta adquisición, Israel Aerospace Industries se ha beneficiado de más de 12 millones de euros del Fondo Europeo de Defensa.

Proyectos del Fondo Europeo de Defensa en los que participa/coordina Intracom Defense (Isreael Aerospace Industries) y cantidad que ha recibido en cada uno de ellos. Fuente: Mansson, H. (2024). European Defence Fund. Beneficiary Profile after two Calls for Proposals (2021-2022), FRS. Disponible online.

Estos datos son aun más escalofriantes si cabe si tenemos en cuenta que Israel Aerospace Industries ocupa el puesto 35 en la lista Top 100 del SIPRI (Stockholm International Peace Institute) que clasifica a las mayores empresas del mundo productoras de armas y servicios militares. Esta compañía es la mayor fabricante aeroespacial y de defensa israelí y la mayor exportadora de Israel en este sector, alcanzando en 2023 unos ingresos de 5.327 millones de dólares. Además, no debemos olvidar que se trata de una empresa de carácter público propiedad del estado de Israel, país que ocupa el décimo lugar entre los mayores exportadores de armas del mundo.

Estos factores por sí mismos ya deberían hacerle reflexionar a la Universidad de Oviedo —y a otras instituciones y/o universidades— sobre la idoneidad de continuar colaborando en el marco del Proyecto TICHE. Pero, por si no fueran suficientes, querría recordarles también que toda la tecnología desarrollada en dicho Proyecto se quedará en manos de las empresas que integran el consorcio entre las que se encuentra Intracom Defense AE y, por tanto, Israel Aerospace Industries. Además, los propios objetivos del Proyecto establecen que esta tecnología será usada en operaciones militares.

A todo ello debemos sumarle lo evidente. Israel es un estado que está siendo investigado por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) tras la denuncia presentada por Sudáfrica para determinar por genocidio. De hecho, el 26 de enero de este año la CIJ emitió una orden sobre la aplicación de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio en la que afirmó que existen suficientes pruebas para concluir que “al menos algunas de las acusaciones de genocidio de Sudáfrica contra Israel son plausibles”.

Por último, me gustaría recordarle a la Universidad de Oviedo sus propios estatutos. Esos que acaba de renovar y por los que D. Ignacio Villaverde adelantó las elecciones al Rectorado. Y es que, según el artículo 131.5 de sus estatutos —artículo 138.6 en la versión aprobada el 11 de marzo de 2024, pendiente de publicación—, la Universidad de Oviedo se compromete a no financiar ni participar en líneas de investigación de carácter bélico. Habrá quien opine que con la participación en el Proyecto TICHE la Universidad no infringe sus propios estatutos puesto este tiene fines «humanitarios». Sin embargo, por mucha imaginación que le echemos es difícil verle lo humanitario a un Proyecto que especifica en sus propios objetivos su aplicabilidad en operaciones militares y en el que, además, participa un estado —presuntamente, según la CIJ— genocida.

No puedo finalizar este artículo sin adherirme a las reclamaciones del colectivo UniOvi por Palestina, integrante de la Red Universitaria por Palestina, a la Universidad de Oviedo. Exigimos a la Universidad de Oviedo el cumplimiento de su normativa interna, el respeto a los derechos humanos y su adhesión al boicot a Israel.

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