¿Falsos autónomos en la psicología privada?

Se ha hablado mucho de los falsos autónomos desde hace tiempo, pero, ¿es el ámbito sanitario un ámbito plagado de ellos?

María M. Valero
Escrito por
19 minutos de lectura.
Manifestación del Día Mundial de la Prevención del SuicidioFundación ASISPA

Hace un tiempo que se habla del concepto de falsos autónomos. Uno de los grandes ejemplos podría ser Cabify, habiendo sentencia por parte del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana que respaldó las actas de infracción impuestas por Inspección de Trabajo con el concepto de cesión ilegal de sus conductores mediante tres empresas. Pero esos no son ámbitos en los que nos vamos a meter ahora, no porque no esté mal, sino porque no es lo que concierne y daría para 50 artículos diferentes.

¿Qué es un falso autónomo?

Según la UATAE, un falso autónomo es aquella persona asalariada a la que la empresa exige darse de alta como autónomo para poder trabajar en ella, pero en este trabajo se cumplen todas las características de un trabajo por cuenta ajena. Cuando existen falsos autónomos en las empresas, éstas se ahorran los costes de la Seguridad Social, y como consecuencia, el trabajador deja de tener los derechos que le correspondían cuando es un trabajador por cuenta ajena.

Esta misma página te indica cuáles son los tres factores que nos permiten saber si una persona es un falso autónomo:

  • Ajenidad – Las herramientas son facilitadas por la empresa: Si eres una persona que trabaja por cuenta propia, tú eres quien te haces cargo de comprar todos los medios para tu trabajo. Si todo esto te lo provee la empresa, entonces es posible que seas un «falso autónomo».
  • Dependencia – Cumples un horario y tienes un «puesto de trabajo»: Las personas que trabajan por cuenta ajena, están obligadas a cumplir un horario determinado, y se les provee (en la mayoría de casos) de un lugar físico de trabajo. En el momento en el que recibes órdenes de alguien «superior» a ti, te dicen lo que tienes que hacer en tu jornada laboral y/o son ellos quienes deciden o te marcan cuándo debes coger vacaciones, además de ocupar un lugar de trabajo que te marcan ellos, es posible que seas un falso autónomo.
  • No puedes elegir libremente lo que vas a ganar: Si es la empresa la que determina lo que vas a ganar y cómo vas a cobrarlo, si no puedes negociar libremente tu salario, el reparto de beneficios y/o los pluses, entonces es posible que seas un falso autónomo.

¿Te sientes identificado en alguno de estos casos? ¿Puede que te sientas identificado pero no del todo? Es posible que tu empresa esté aprovechando algunos «vacíos legales» para no identificarse del todo dentro de ninguno de los términos incluidos justo arriba.

Los falsos autónomos en el ámbito sanitario

En junio de este año salió una noticia que decía que las asociaciones denuncian que hay unos 60.000 falsos autónomos en el ámbito sanitario. Desde médicos hasta otras profesiones sanitarias. Una de ellas, por supuesto, aquella de la que vamos a hablar hoy. La psicología.

Desde que tengo uso de razón sobre el ámbito de la Psicología Sanitaria, es decir, desde la primera vez que supe cómo funcionaba la Psicología y las propias clínicas -porque era eso a lo que me quería dedicar- lo tuve claro: para trabajar de psicóloga tienes que hacerte autónoma. Eso en primer lugar, claro. Lo que no sabía es lo que eso significaba, ni lo que vendría detrás.

Para ser psicóloga en una clínica tienes que pasar una -o varias- entrevista de trabajo, en la que explicas lo que puedes ofrecer a la clínica, cuáles son tus estudios formativos, tu experiencia de trabajo, y las ganas que tienes de participar a la clínica. Como si fueras una trabajadora. Y en cierta manera lo eres, pero no de la forma en la que todas estamos esperando leer. Lo eres de forma teórica. En la práctica es otra cosa.

Eres trabajadora porque son ellos quienes te facilitan el trabajo que tienes que hacer, en muchas ocasiones son quienes te ponen los horarios, quienes deciden tus «vacaciones» (entre comillas, porque las vacaciones de un autónomo no son vacaciones, son un período de paro de trabajo en el que la persona no cobra nada), quienes deciden lo que vale tu trabajo -es decir, lo que vas a ganar-, quienes mandan. Y, efectivamente, tú, eres quien acata.

Con una pequeñíiiiisima diferencia, tú eres quien paga los impuestos, quien tiene que estar dado de alta en la Seguridad Social, quien paga autónomos cada mes, quien paga su seguro de Responsabilidad Civil, quien paga el transporte y los gastos de comida, quien paga al Colegio Oficial de Psicólogos. Eres autónoma sobre el papel pero trabajadora en la práctica.

Ahora entremos en lo siguiente: ¿y por qué esto es falso autónomo? Según la definición de falso autónomo mencionada antes, un falso autónomo es la trabajadora que, aun cotizando en el régimen especial de trabajador autónomo, depende exclusivamente de una empresa. A esa definición es a la que se abrazan las clínicas a más no poder. «Es que yo no le ato, tiene la posibilidad de trabajar en cualquier otra clínica si quiere«. Y, en cierta manera, tienen razón. Pero en otra, no tanto.

¿Puede la persona trabajar en otro lugar si quiere?

Por supuesto que sí. Porque es autónomo, y un autónomo no tiene que declarar las horas trabajadas, sino los ingresos y gastos. Un psicólogo -autónomo o no- no tiene que dedicar tiempo únicamente a la consulta, aunque eso es lo que se crea en bastantes lugares. Un psicólogo -autónomo o no- tiene que dedicar tiempo a las evaluaciones (y re-evaluaciones) de los casos, a los análisis funcionales y/o formulaciones, al plan de tratamiento, a la preparación de materiales para las sesiones y de las propias sesiones, a la corrección de instrumentos, a las supervisiones de sus propios casos, a la formación y lectura para estos casos y un largo etcétera. Y no nos mintamos, muchas profesiones tienen que hacer todo esto, pero en las que no son autónomas, debería ir integrado dentro de sus funciones, y, no tendrían por qué hacerlas fuera de su horario laboral.

A un psicólogo autónomo le pagan por las horas que está dando terapia. Y, en demasiadas ocasiones, le pagan un porcentaje (sí, un porcentaje, no un dinero en particular) ínfimo. Ejemplos de porcentajes típicos suelen ser: 70/30, 60/40, y, si tienes suerte, 50/50. Siempre el porcentaje mayor va para la clínica, no para el autónomo. Es decir, la clínica se lleva un porcentaje mayor, siendo la persona autónoma quien pone la fuerza de trabajo.

Desde el Colegio Oficial de la Psicología, hasta algunas clínicas, te explican lo qué es un falso autónomo y cómo evitar esto. En muchas ocasiones se atienen, según se puede leer, a una serie de justificaciones y maneras de demostrar que lo que ellas tienen no son falsos autónomos. Un claro ejemplo es porque a sus «colaboradores» (como ellas lo llaman) no les piden exclusividad. Tal y como hemos indicado arriba, la exclusividad no depende únicamente de la propia exclusividad. En el papel, puede no existir esa petición, en la práctica, darse. Porque una persona que se dedica a la psicología no debería estar trabajando más horas de las prácticamente permitidas, solo para tener un sueldo -o más bien dicho, unos ingresos- digno a fin de mes.

Video del Consejo General de la Psicología explicando qué es un falso autónomo y «cómo evitarlo».

Pero esto no es todo, ahora también han salido empresas que te ayudan con tus finanzas, y, de paso, te explican todo lo que tienes que hacer para que, si te viene un inspector, no caigas en la trampa y no tengas ningún falso autónomo. Sobre el papel, claro. Como bien dicen, hecha la ley, hecha la trampa. Pero todo a costa del trabajador y para beneficio del empresario. Un ejemplo es: «no pongas en tu página web la palabra equipo» (mientras haces lo mismo que hacías antes, pero ahora si te pillan ya no te multan).

Lo importante es no pagar una multa, no los derechos laborales de quienes te dedican su fuerza de trabajo.

Llévate el máximo dinero con tus colaboradores, y redacta el contrato de tal manera que no tengas que pagar multas.

Ejemplo práctico

Como en la psicología nos gustan tanto los ejemplos prácticos, pongamos uno. Inventado, por supuesto. Cualquier parecido con la realidad será presumiblemente mentira.

Hoy hablaremos de Patricia. Patricia, que le gusta que le llamen Patri, quiere dedicarse al ámbito de la Psicología Sanitaria. Acaba de salir del Máster y ya puede ejercer. Está buscando en todas las plataformas de búsqueda de trabajo. En las clínicas te piden tres años de experiencia, un par de másteres más, incluso en algunas te piden haber pasado por un proceso terapéutico. Lee qué más cosas le piden: ser trabajadora autónoma (mínimo 80€ al mes), estar colegiada (más de 100 euros dos veces al año), Seguro de Responsabilidad Civil (al menos esto es poco, 13€ al año), e incluso tener coche. En las ofertas de trabajo que ha visto Patri, solo le ponen qué piden de ella, pero no qué ofrecen. Bueno sí, supervisiones de los casos y, según comentan, un «buen ambiente laboral«. No ve nada de los porcentajes –según le han comentado en la carrera y en el máster, se paga en porcentajes-, ni tampoco de los horarios, solo indican otra petición más: posibilidad de atender al menos 10 casos a la semana.

Imagen de una persona haciendo una entrevista de trabajo
Persona realizando una entrevista de trabajo | Tima Miroshnichenko

Patricia se decide a ir a la entrevista. «No pierdo nada», se dice. Por suerte -o al menos eso cree ella- tiene una cuenta en redes sociales en la que divulga sobre psicología (mejor o peor) y durante la carrera y el máster se estuvo dando a conocer. No sabía nada, pero eso es una de las cosas que le abrieron paso en la entrevista. Tiene la entrevista, le preguntan sus preferencias, su experiencia, su formación. Y pasan justo a hablar de dinero. Le comentan que «habían pensado» un porcentaje de 40/60% (para quien se lo pregunte, el 40% va para Patri, mientras que el 60 va para la clínica). Patri les pregunta: ¿cuánto es eso en dinero? Y se lo explican. Pregunta también cuántas horas tiene que dedicar a la semana, y si esas horas se las van a pagar. Le dicen que sí, claro, que en el porcentaje que le pagan entran todas las horas, las de la sesión y las que dedica después.

Pero resulta que si falta alguien, no se lo pagan. El tiempo de preparación, no se lo pagan -al menos no de manera directa ni con un precio asequible-. Por pura lógica, el tiempo de espera, tampoco se lo pagan. El desplazamiento, no se lo pagan. Si se tiene que quedar ahí a comer, no se lo pagan. Pero ¡hay muy buen ambiente de trabajo! Pero ¡puedes trabajar en otros sitios sin problema (sobre lo del desplazamiento y la dificultad de encajar tiempo de ocio y tiempo de trabajo en dos clínicas diferente, no hablan)! Le dicen que si está interesada, tiene que firmar el contrato de colaboración. Contrato redactado únicamente por parte de esa clínica.

Ante esto, Patri se pregunta:

Pero, ¿yo no era autónoma? ¿Por qué yo no puedo elegir? ¿Por qué soy yo quien tiene que ceder? Puedo elegir mis horarios, pero, ¿no es la persona de recepción quien lleva la agenda? Puedo elegir el número de horas de trabajo, pero, si estoy menos horas, ¿me merece la pena el desplazamiento? Puedo descansar el tiempo que quiera pero, ¿qué pasa si mi despacho está «inutilizado» demasiadas horas? ¿Realmente he elegido yo alguna cláusula del contrato? ¿He hecho yo algún presupuesto o generado algo relacionado con el contrato?

Antes de esa entrevista Patricia tuvo que enviar a esa clínica una carta de motivación. Para mostrarles que ella era la «válida» para esa colaboración. Para ese «puesto de trabajo». Resulta que la clínica dice que son como una familia, que hay muy buen ambiente laboral. Y Patricia piensa, ¿por qué llaman ambiente laboral al hecho de que todo el mundo que trabaja ahí tenga que pagar 300 euros al mes de autónomos, no tenga derecho a vacaciones pagadas y las horas de gestión, análisis y formación relacionadas con los casos NO sean pagadas?

Si Patri acepta ese contrato, ¿se convertirá en una falsa autónoma? Lo dejo al análisis del lector.

Un análisis para cerrar

Los falsos autónomos son una realidad en demasiados ámbitos. Así que el ámbito sanitario no iba a ser menos. Y al menos en la psicología, nos queda mucho por avanzar. Desde antes de terminar la carrera, nos vendieron que esta sería nuestra realidad, ser autónomos pero trabajar para otros. Que así es como se hacían las cosas, que era lo normal. Y no tenías mucho por lo que quejarte, hay gente que ni siquiera llegaba a trabajar de eso. O trabajaba en ámbitos más precarizados aún. Así que no te quejes, eres un privilegiado.

Nos han hecho creer tanto que deberíamos estar agradecidos, que ha sido prácticamente imposible darnos cuenta de que estábamos siendo explotados

Lo importante de todo esto es que, sea como sea, tenemos que seguir luchando para que sea la persona que pone su fuerza de trabajo, quien tenga los derechos y la calidad de vida suficientes como para vivir bien. Sea lo que sea lo que eso signifique. No puede ser que alguien que solo pone el espacio y la «fama o reputación» se lleve más dinero por persona sin trabajar que aquellos que ponen esa fuerza. Los derechos laborales no tienen que brillar por su ausencia, tienen que brillar por su abundancia.

Si los psicólogos trabajamos tanto en la salud mental de los demás, pero no tenemos la salud mental nuestra puesta a punto, ¿cómo podemos trabajar correctamente? ¿Puede realmente una persona que se dedica a un ámbito de la salud, dar un trato de calidad a sus pacientes si no tiene seguridad laboral, si está todo el rato en alerta en lo que es su trabajo, si no puede permitirse casi tiempo de ocio o libre sin sacrificar tiempo de descanso? ¿Es lógico que las personas que se dedican a cuidar de nosotros y que nos ayudan a encontrarnos mejor anímicamente, estén hundidas, con la ansiedad por las nubes y el ánimo por los suelos? ¿Es tan importante la salud mental de las personas para esas clínicas que sacrifican las de sus trabajadores para simplemente llenar sus bolsillos?

PD: Si has llegado hasta aquí, que sepas que tu contrato mercantil, si incumple alguno de los términos incluidos arriba, es un contrato que carece de validez a efectos jurídicos. Sindícate y consúltale a un abogado. Tú también tienes derechos laborales.

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5 comentarios
  • Gracias por visibilizar esto. He llegado aqui mientras busco trabajo después de ver el enésimo anuncio al día de falso autónomo y que me hierva la sangre. Deberíamos organizarnos y denunciar aunque sea en google reviews de las clínicas las condiciones en las que tienen a sus terapeutas. Lo he hecho alguna vez pero me borran todo.

    Suscribo cada palabra que dices en el artículo, es un desencanto que después de estudiar tanto, de la pasta que valen los másters, lo unico a lo que puedas aspirar es a la maxima precariedad y pobreza, mientras trabajas en la salud mental de otros pero la tuya va mermando, realmente es desolador, y estás quemada ya al empezar a trabajar. No entiendo como legalmente se permite esta figura, como los colegios de psicólogos son los primeros en ofertar este tipo de trabajos en sus webs a la vez que se llenan la boca en comparecencias denunciando estas practicas, y no entiendo como no arde todo

  • Saliendo plataformas de psicología online como las setas, y con los precios que salen, esto es cada vez más habitual. Se precariza el trabajo de los profesionales y encima se hace vendiendo la idea de que todo el mundo tiene derecho a una salud mental accesible… El acuerdo de colaboración es de autónomo, pero exigen que la primera sesión sea gratuita para el paciente y los psicólogos pese a no ver euro están obligados a hacerla o si no no puedes trabajar con ellos. Venden en redes sociales que las empresas deberían incorporar acciones para el bienestar mental de los empleados cuando ellos tanto en oficinas como en personal clínico tienen a la gente con contratos precarios o falsos autónomos.

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