¿Alvise ha cambiado la política para siempre?

Alvise pone de manifiesto que hay más derecha a la derecha de VOX con capacidad de llegar a las instituciones, convirtiendo a VOX en la nueva derechita cobarde.

Aitor Livorno
Escrito por
10 minutos de lectura.
Alvise Pérez en los premios de la asociación Hazte Oír durante 2024.Hazteoir.org

Trasladar los resultados de las Elecciones Europeas a unos posibles resultados de Elecciones Generales es un error bastante común; primero porque el reparto de escaños es distinto, la abstención es enormemente mayor y porque el comportamiento del votante es distinto. Las Elecciones de segundo orden, como calificamos desde la Ciencia Política, no siguen las mismas lógicas que las Generales, donde el votante es consciente de la importancia que tiene su voto. Así que quien diga que estos resultados son trasladables, miente.

Pero sí que es importante resaltar la importancia mediática de los tres escaños de SALF, Se Acabó La Fiesta, que ponen de manifiesto que hay más derecha a la derecha de VOX con capacidad de llegar a las instituciones, alejándose de la estética fascista del siglo XX y aprovechando las redes sociales y las «fake news» como método de crear una comunidad. Es decir, si hay algo que podemos medir de estas Elecciones Europeas es cómo una parte de la sociedad ha realizado su particular «voto de protesta» contra los partidos institucionales. En el 15M la salida fue progresista, hoy la salida es conservadora.

Alvise refleja algo sumamente importante: El modelo empieza a caducarse y no hay Sarkozy que pueda «refundar el capitalismo».

La labor de Alvise desde la pandemia ha sido la misma de Alex Jones, crear una comunidad donde ganar dinero y donde aupar al conservador de turno. Esta entrada en el Parlamento Europeo viene aponer de manifiesto que la política del siglo XX ha muerto y los partidos deben entenderlo para así poder adaptarse al contexto.

Los influencers han llegado a la política

Tras ser asesor de Ciudadanos en las Cortes Valencianas para Toni Cantó, Alvise Pérez decidió ser influencer político. Pasó de «pseudoliberal» a la órbita de «El Yunque» como su jefe; de Ciudadanos al pozo de 7nn. Pero más allá del pasado de Alvise Pérez, lo más importante es preguntarse ¿cómo y por qué?

La mayoría de nuestras vidas se rigen alrededor de las redes sociales e internet. Nuestro entretenimiento ha pasado a estar en las pantallas de nuestros móviles, y sobre todo, durante la pandemia, que lo único que podíamos hacer era estar plasmados ante ella. Viendo series, a streamers y películas como «V de Vendetta». Alvise, como le ocurre a la alt-right y QAnon en Estados Unidos, adolece de esa percepción infantil de que el mundo es una película; donde ellos son los agraviados, los ninguneados y que su heroicismo cambiará eso.

El edificio Huarte, «lugar de culto» para la campaña de Alvise Pérez durante la pandemia.

Para crear esa comunidad de parias ficticios, Alvise no solo debe decir que es uno de ellos, sino militar como uno de ellos. La militancia se realiza mediante un canal de Telegram donde quien emite el mensaje, en este caso Alvise, lo emite para ti; directamente. Estás pegado a la pantalla leyendo cómo alguien dice lo que quieres oír y confraternizando con otros desde el sofá de tu casa; donde nadie veta a nadie y cada cual dice la mayor barbaridad que se le ocurre porque Telegram no va a censurarte. No importa que la información sea verídica, sino que refuerce lo que tú piensas. Además de la comunidad de parias de la que aprovecharse económicamente, es imprescindible tener un guión y una estética que seguir que haya llegado al cine, como son 1984 de George Orwell y dirigida por Michael Radford, y V de Vendetta de Alan Moore dirigida por James McTeigue. Y con esta comunidad, y de esa estética plagiada de películas, hizo las dos cosas que haría un influencer; mercantilizar su comunidad y ganar influencia, es decir, crear una tienda online de merchandising con estética distópica de Orwell y presentarse a las Elecciones Europeas con la careta de V de Vendetta que estuvo presente en Sol durante el 15M.

Manifestante con la careta de V de Vendetta. Foto de Daniel Lombraña González
Manifestante en 2011, durante el 15M, con la careta de V de Vendetta. Foto de Daniel Lombraña González

¿Cómo hemos llegado hasta Alvise?

Alvise Pérez es un producto más de los medios de comunicación y una izquierda que ha perdido por completo su identidad. Las tribunas reaccionarias de los medios de comunicación han movido el marco discursivo y han creado una realidad que no existe; ni somos Venezuela, ni vivimos en una dictadura. Pero como una mentira mil veces dicha, se convierte en una gran verdad, los medios no han perdido un segundo en hacer praxis de la frase de Goebbels.

La izquierda está siendo completamente incapaz de solucionar los problemas de vivienda (generados porque la oferta de alquileres ha migrado hacia Airbnb), los problemas de precariedad laboral y de los precios. La descentralización es el gran problema del gobierno central; tienen el Consejo de Ministros pero el poder ejecutivo lo tienen las Comunidades Autónomas. El caso es que, el ciudadano es un completo títere de la política porque aunque una legislación mejore la calidad de vida, lo importante es el relato. Y el relato es muy claro; lo contrario de lo que haga el PP y lo contrario que haga el PSOE.

Porque hay algo crucial en todo esto; las grandes problemáticas trasversales no han conseguido ser resueltas por los «gobiernos progresistas». Los rentistas cada vez consiguen engordar más y el resto solo puede sobrevivir. La reforma laboral, la disminución del paro y la legislación impulsada desde que Mariano Rajoy abandonó la Moncloa, no nos lleva, ni siquiera, a vivir igual que antes de la crisis de 2008 de Lehmann Brothers. El neoliberalismo de Thatcher y Reagan, continuado por la tercera vía de los socialdemócratas, nos ha condenado a un espacio donde el Estado no tiene capacidad de competir con el sector privado que es poseedor del mercado de trabajo, del mercado inmobiliario y del mercado alimentario. El mercado de trabajo, la vivienda y la alimentación está en manos de grandes fondos de inversión que tienen unos intereses muy diferentes a los que tiene la ciudadanía.

Alvise Pérez ha visto todo esto, tanto es así que es el primero en hablar de «los grandes empresarios extranjeros que mueven los hilos» o «los españoles no podemos comprar una vivienda». Alvise da un paso más allá que VOX y habla no solo de una protección social para los españoles sino de militarización de las fronteras, de las prisiones, de trabajos forzados y de expulsar a migrantes. Pero además, su oposición frontal a la guerra de Ucrania y Gaza; «no somos las putitas de Estados Unidos, ni de China, ni de Israel […] No quiero que ni un solo español muera en una guerra que no es nuestra» también se opone al orden geopolítico actual. Y eso para las clases medias, es como oír cantos de sirena; seguridad, soberanía, vivienda y trabajo. Además, Alvise argumenta también que las instituciones están llenas de personas puestas por políticos (como si él no hubiese sido puesto a dedo por Cantó) donde debería haber funcionariado profesional.

Alvise capitaliza todo lo que no ha funcionado. El gobierno progresista no ha conseguido parar a los grandes capitales porque sabe perfectamente que no tiene la capacidad coercitiva de hacerlo; ni la Unión Europea se lo permite ni tampoco el PSOE va a retomar la agenda socialdemócrata anterior a los 70 del siglo pasado.

Se acabó la fiesta ha revivido lo que el 15M perdió hasta que la institucionalización le mate como mató a Podemos y Ciudadanos. Debemos tener claro que después de las Elecciones Generales y Municipales de 2027 donde necesitará crear un partido con implantación territorial, Alvise dejará de tener atractivo alguno o realmente ¿ha cambiado la política para siempre?

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