Europa se prepara para la guerra

La estrategia de la Comisión Europea se puede entender en dos sentidos: Establecer los primeros pasos para crear su propio ejército ante el aumento de conflictos a nivel global o aumentar los ingresos de las empresas armamentísticas europeas.

Aitor Livorno
Escrito por
8 minutos de lectura.
Ursula von der Leyen, en 2016, como durante su etapa como Ministra de Defensa alemana.Marco Dorow
Highlights
  • Los países de la Unión deberán adquirir conjuntamente al menos el 40% de los equipos de Defensa.
  • El valor del comercio intracomunitario en Defensa debe representar al menos el 35% del valor del mercado de Defensa Europeo
  • Para 2030, el 50% del material militar que se compre debe estar producido dentro de la Unión Europea. Aumentando al 60% en 2035.

Las declaraciones de Donald Trump en un mitin en Carolina del Sur dejan bien claro que Europa es otro títere geopolítico útil para Estados Unidos. La defensa estadounidense de la «democracia» en Europa, solo depende de que los miembros de la OTAN dejen el dinero en una organización inventada por ellos y para ellos. Teniendo en cuenta que la mayoría de los contratos de suministro militar de la OTAN depende de la industria estadounidense, además de tener muy presente que la línea defensiva de la OTAN en territorio europeo sirve más a los intereses estadounidenses que europeos; de ahí que haya tropas en exclusiva de Estados Unidos en Lituania, Polonia y Rumanía. A Estados Unidos jamás le ha importado la implantación de su modelo democrático alrededor del mundo, solo le ha interesado que los Estados le sirvan al gusto; cuando Saddam Hussein era una herramienta contra Irán, era amigo de Estados Unidos. Cuando dejó de ponerse en el lado estadounidense, era del eje del mal. Nunca importó su sistema político y las libertades civiles. El continente europeo no va a ser la excepción.

La ampliación de la OTAN desde 1993, ha sido uno de los argumentos de peso de Putin para la invasión de Ucrania. Y aunque esto no justifique la invasión de Ucrania, sí debemos tenerlo en cuenta como factor desencadenante del conflicto. Se ha demostrado que la extensión de la OTAN en Europa oriental no ha servido para estabilizar la zona y las declaraciones del consejero de Seguridad Nacional del presidente Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, en 1995, lo pronosticaban «Urge reconocer que la ampliación de la OTAN, aunque tenga en cuenta y trate de paliar las inquietudes rusas, creará nuevos problemas. El más importante de ellos será el estatus de los países bálticos y de Ucrania.»

A la luz de los hechos, la presencia de la OTAN en el viejo continente supone un problema de seguridad para Europa. Un foco de conflictos históricos que solo puede pasar por una única estrategia: dejar de considerar a Estados Unidos y a la OTAN como garante de la seguridad del continente europeo y de los países miembros de la Unión Europea.

«No, no les protegería. De hecho, les animaría (a Rusia) a que hicieran lo que les diera la gana. Tienen que pagar. Tienen que pagar sus facturas».

Donald Trump respecto a la invasión de un país miembro de la OTAN.

La Comisión Europea ha dado luz verde a su estrategia para convertir a la Unión Europea en una potencia militar. El primer motivo reside en que la agresión de Rusia a Ucrania supone una amenaza a Europa que debe ser contrarrestada ampliando la producción de armamento europeo. Según la Comisión Europea capitaneada por la alemana Ursula von der Leyen, el objetivo es evitar la dependencia del armamento del exterior de la Unión. Las estrategias europeas siempre se han caracterizado de ser torpes con sus propios intereses; más pendientes de las necesidades de Estados Unidos que de las propias. A pesar de ello, los motivos de este cambio de estrategia, desde un punto de vista aséptico, pueden darnos dos visiones antagónicas de las verdaderas intenciones de von der Leyen: En el mejor de los casos, establecer el primer paso a crear un ejército común europeo a través de la compra y fabricación propia de armamento. En el peor de los casos, anticiparse a una crisis económica que pueda ser mitigada con la industria de la guerra al más puro estilo estadounidense. Industria de la guerra que solo puede resultar rentable si se gasta armamento y se establece la necesidad de crear más.

Y un apunte para entender la dimensión de las armas en Estados Unidos: El 4,5% de la población mundial posee el 48% de las armas del mundo. En otras palabras, de las 650 millones de armas en posesión civil -no militar- que hay en el mundo, el 48% estaba en manos de ciudadanos de Estados Unidos. En Estados Unidos hay más armas que personas.

La industria europea en números

La industria armamentística europea tiene tres ejes imprescindibles; Francia, Italia -con una única empresa en el top 100- y Alemania. Estos tres países juegan un papel crucial para Europa en un sentido económico y militar. Debemos tener en cuenta que el gasto total de los países de la Unión Europea es de 240 millones de euros anuales. La mayoría de ese gasto en defensa se destina comprar armas a Estados Unidos, es más, la exportación de armamento estadounidense a Europa ha aumentado a lo largo de los últimos años. La propuesta de Von der Leyen, ex ministra alemana de Defensa, puede esconder un as bajo la manga y convertir a Alemania en la primera potencia industrial de la Unión y superar a Francia, más si cabe en un momento donde la industria automotriz alemana empeora sus números de ventas y busca la automatización de la cadena de producción que van a suponer despidos masivos.

Además de Von der Leyen, el primer ministro alemán decía lo siguiente en Twitter: «No vivimos en tiempos de paz. Cualquiera que quiera la paz debe disuadirla con éxito y necesita una base industrial sólida para la defensa. Esto es lo que representa la ampliación de la planta de municiones de Rheinmetall en Unterlüß. ¡Gracias a todos los que hicieron avanzar este trabajo tan rápido!«

Tanto el primer ministro socialdemócrata alemán como la conservadora Von der Leyen tienen un discurso coincidente y en la misma línea: Europa debe armarse para la guerra y debe hacerlo reindustrializándose. Es más, Europa debe dejar el mensaje pacifista basado en el comercio, para centrarse en lo beligerante. Para llevar esto a cabo, no hay otra opción que escalar la guerra en Ucrania. Esa escalada se pone en escena en la entrega de misiles de crucero Taurus alemanes.

A pesar de la entrega de material alemán en la guerra de Ucrania, la distancia entre la industria de la guerra alemana sobre francesa es casi sideral. Es más, las sanciones a Rusia y la exportación de armamento francés para la guerra de Ucrania, pone al país galo a tiro de piedra para ser el segundo mayor exportador de armas a nivel mundial, por encima de Rusia.

A pesar de que en el top 100 mundial de empresas armamentísticas se sitúen varias empresas europeas, la industria de la guerra en Europa es casi insignificante. Si sumamos todas las empresas de la Unión Europea que están en el top 100, no podrían superar los ingresos anuales de Lockheed Martin; la empresa armamentística más importante de Estados Unidos y el mayor contratista a nivel mundial. Esta comparativa nos muestra la importancia que tiene la guerra para la economía estadounidense y lo insignificante que es Europa en el terreno de producción de armas.

La guerra de Ucrania, como la mayoría de conflictos a lo largo del mundo, es interesante para Estados Unidos por tres motivos: Un mayor poder geopolítico con nuevas incorporaciones en la OTAN -como la de Suecia- que favorece su influencia en Europa, aumentar el control del comercio mundial y del transporte en puntos clave y, además, aumentar exponencialmente los ingresos de sus empresas armamentísticas.

Gracias a la guerra de Ucrania, las exportaciones de armamento estadounidense se dispararon en 2022 en un 49,1% hasta superar los 200.000 millones de dólares.

Efectivos británicos y estadounidenses sobre el terreno en Ucrania.

Que la guerra en Ucrania debe escalar parece evidente para los mandamases europeos. Esa escalada, más allá de lo discursivo contra Rusia, no solo se pone en escena en la entrega de misiles de crucero Taurus alemanes y Storm Shadow británicos, sino con los efectivos sobre el terreno.

Una conversación filtrada por RT, se identifica al jefe de la Luftwaffe hablando de la existencia de efectivos británicos sobre el terreno además, también se habla de "civiles con acento estadounidense" en Ucrania, sugiriendo que Estados Unidos tiene activos de la CIA trabajando en Ucrania. En la conversación también se habla de "volar" el puente de Kerch, que une Rusia con Crimea, con misiles Taurus.

Estos efectivos británicos pueden estar escenificando algo más trascendente de lo que nos pensamos; la guerra de Ucrania, militarmente, puede ser el mismo campo de pruebas que fue la Guerra Civil española. Aunque desconozcamos la próxima contienda a gran escala, no es casual que los primer ministros de las dos potencias militares de la zona, Francia y Alemania, reformulen sus discursos de un carácter conciliador y uno bélico. No podemos pasar por alto que lo discursivo es el paso previo a la acción. No podemos pasar por alto que la existencia de unidades regulares en Ucrania es mucho más grave de lo que nos quieren hacer creer.

Las armas las ponen las empresas, nosotros los dedos en los gatillos

No solo el estudio geopolítico de la situación en torno al impacto que puede tener la creación de un ejército europeo y una mayor inversión militar en la eurozona, tanto en capacidad productiva como presupuestaria es el punto central del conflicto. No solo se debe poner de relieve que la intención de la Comisión Europea y la Agencia de Defensa Europea es aumentar el presupuesto en defensa en el 2% del PIB, que supondría un gasto conjunto de 316 millones de euros -tomando la referencia del PIB de 2022- respecto a los 240 millones de euros actuales. Lo trascendental y lo más importante, son, sin lugar a dudas; las vidas humanas.

Debemos resaltar el componente de clase que tienen las guerras; unos las organizan y proveen y otros las combaten. Los organizadores y los proveedores no solo están en el mismo bando, sino que tienen la seguridad de que el frente del combate les queda tan lejos que su preocupación solo debe estar en gestión, dinero y producción. Quienes la combaten tienen, en el campo de batalla, una prioridad muy diferente: vivir. Y esta dimensión es importante resaltarla porque ver la guerra desde casa como si fuese un videojuego, es algo muy distinto a vivirla en primera persona. No puedes reiniciar la partida si te matan.

No es lo mismo ver imágenes de cómo un dron mata a un soldado que ser un soldado, en medio de una llanura nevada, sin nadie cerca, que un dron te tirotee y mueras desangrado mientras te congelas y esas nubes del cielo son en realidad todos los recuerdos de tu vida que comienzan a desvanecerse según pasan los minutos.

Olvidar la dimensión humana de esos últimos segundos en los que ves pasar toda tu vida por delante; cómo todos tus sueños y aspiraciones mueren contigo, nos hace trivializar la vida humana empujándonos a una visión belicista de los conflictos. Aunque esta visión humanista a veces entre en contradicción con nuestros sesgos ideológicos de posicionarnos en un bando, la mayoría de quienes mueren en un cacho de tierra a miles de kilómetros de su hogar, son meros peones de quienes rentabilizar las muertes ajenas y quienes buscarán engrandecer su ego si la contienda les favorece o saldrán con el avión lleno de bolsas si el viento no rema a favor.

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