El deporte es uno de esos espacios que reflejan a la perfección como, aún hoy en día, el mundo sigue entendiendo al hombre como la medida de todas las cosas. Es el ejemplo paradigmático de la paradoja entre entender lo humano y lo masculino como sinónimos y, al mismo tiempo, defender que el masculino es equivalente al neutro.
Ahora que nos rodea y nos rodeará el contenido de los Juegos Olímpicos, nos acostumbraremos a los titulares de premios y nuevos récords. Y, aunque parezca sutil, veremos al mismo tiempo el uso del masculino genérico y la ocultación de los logros de las mujeres —presentes y pasados—. Así, el mensaje subyacente será que lo humano y lo masculino son sinónimos, sus títulos son de carácter e interés general. Mientras que el deporte femenino se ve y se trata como contenido «de nicho», ya que lo femenino es lo otro, lo que debe ser especificado.
Tendríamos miles de casos que representan esta dinámica. Pero, por no retrotraernos demasiado, veamos como sigue sucediendo en nuestro día a día, sin que valga la excusa de que eran otros tiempos.
Un ejemplo que todos recordamos fue cuando el tenista Carlos Alcaraz se proclamó número uno de la ATP con tan solo 19 años. Aquel septiembre de 2022 los titulares fueron claros: «Así ha llegado Carlos Alcaraz a ser el número 1 del mundo más joven de la historia»; «Carlos Alcaraz en el US Open 2022: ¿qué significa ser el número 1 más joven de la historia?».
Cuando, en realidad, en ese momento se proclamó como el número 1 más joven del torneo masculino. El récord absoluto, sin embargo, lo ostenta una mujer: Martina Hingis (que lo logró con 16 años). Y, además, hay otras cuatro mujeres que aún superan la hazaña de Alcaraz: Mónica Seles, Tracy Austin, Steffi Graff y María Sharapova. Al parecer, apostillar que el récord del tenista murciano correspondía únicamente a la ATP (el torneo mundial masculino), y no al tenis mundial, era muy complicado.
Otro ejemplo, más reciente aún, tiene que ver con la Eurocopa de fútbol. ¿Cuántas veces has leído, desde el pasado 14 de julio, que España ya es la selección que ha ganado más Eurocopas? Seguro que tantas veces como se ha repetido la noticia de la victoria.
El problema es que faltaría añadir que es la selección masculina con más títulos europeos, puesto que la selección femenina de Alemania cuenta con ocho Eurocopas. Nada menos el doble que la selección masculina española. Pero, de nuevo, añadir este detalle, condensado en una única palabra, era demasiado para todos los titulares.
Esto, como decía, tiene que ver con que solo se haga esa especificación en un título, un récord o una noticia deportiva cualquiera cuando esta corresponde al deporte femenino. Aunque no hacerla suponga dar una noticia falsa. Es preferible eso, que hablar de forma equivalente de deportistas masculinos y femeninos. Así, utilizan esa paradoja del masculino como neutro. Es decir, provocan que demos por hecho que es un titular aplicable a todas las competiciones y competidores, hombres y mujeres. En resumen: ellos, sin apostillar, en general. Ellas, con el apellido, siendo la otredad.

Una cuestión de referentes y de borrado histórico
No presentar a las mujeres deportistas, incluso a quienes ostentan los récords absolutos de sus disciplinas, como noticia para el público general y borrarlas del registro cuando son ellos quienes protagonizan las noticias, es causa y consecuencia de un mismo problema: el borrado histórico de las mujeres.
Sé que puede sonar contradictorio hablar de una dinámica actual y presentarla como histórica, pero forma parte del mismo proceso pasado y presente.
El borrado histórico de las mujeres tiene dos grandes pilares que lo hacen funcionar. Por un lado, se desarrolla de forma contemporánea a las mujeres eliminadas del relato del pasado. Maridos apropiándose de obras y logros de sus esposas, mujeres brillantes que son apartadas o silenciadas en sus campos, críticas misóginas hacia aquellas protagonistas que destacan en sus contextos, etc. Y, por otro, ocurre cuando los hechos históricos se estudian a posteriori: cuando el suceso ya ha pasado, y entonces todas las protagonistas femeninas desaparecen de los estudios, los libros de texto o la cultura popular.
En este caso concreto del deporte en la actualidad, vemos las dos dinámicas están ocurriendo al mismo tiempo. Es decir, a la vez que se borran los logros históricos de deportistas femeninas, el deporte femenino actual se trata como un rango inferior al masculino, desprestigiando sus noticias y creando una clara jerarquía entre las categorías de ellas y las de ellos.
El principal efecto de este proceso es claro, grave y también doble: las mujeres tienen menos referentes deportivos y las deportistas femeninas no se consideran referentes universales.
Poner el foco en ellas: Historia de los JJ.OO. en femenino
Ante esta situación, existen múltiples formas de reaccionar para exigir cambios. La primera, denunciar estas dinámicas. Seguida de explicar qué significan y por qué son problemáticas. Tras esto y su correspondiente rabia, es importante canalizar el altavoz hacia revertir la situación, o por lo menos así lo creo yo. Por lo que hay que aprovechar los espacios, este incluido, para situar el foco en las protagonistas.
Para ello, vamos a repasar algunas de las fechas y nombres de la historia de las mujeres en los Juegos Olímpicos modernos.
La primera edición de esta era moderna de los JJ.OO. se celebró en Atenas en 1896 y en ella no hubo participación femenina. Fue en la segunda, en París 1900, cuando las primeras deportistas entraron en las competiciones: 22 mujeres de un total de 997 deportistas. En esta misma edición, Charlotte Cooper (tenis, individual femenino) se coronaría como la primera mujer en colgarse una medalla de oro. La imagen de una mujer llevando la antorcha olímpica no se produjo hasta México 1968, con Enriqueta Basilio como protagonista (J.C.O, 2024; Olympics).

Para ver participación de mujeres españolas, sin embargo, habría que esperar hasta París 1924, con la intervención de las tenistas Lilí Álvarez y Rosa Torres. Tras esto, no volvió a haber una delegación femenina española hasta la edición de Roma 1960. Para las medallas, todavía habría que esperar hasta Barcelona 1992, donde se consiguieron ocho: los oros de Miriam Blasco y Almudena Muñoz en judo, de la selección femenina de Hockey Hierba y de Patricia Guerra Cabrera y Theresa Zabell en vela; las platas de Carolina Pascual en gimnasia rítmica individual y el dobles femenino de tenis formado por Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez; y el bronce de Arantxa Sánchez Vicario en el tenis femenino individual (RTVE, 2021; Machuca, 2012)
En cuanto a los récords, la gimnasta Larisa Latynina es la más condecorada, con un total de 18 medallas conseguidas entre Roma 1960, Tokio 1964 y Melbourne 1968. Y este récord fue absoluto hasta Londres 2012, cuando Michael Phelps lo batió. En la actualidad, es plusmarca absoluta la de Natalie Coughlin, quien participó en un total de 12 competiciones entre los tres Juegos Olímpicos a los que acudió y ganó medalla en todas ellas (Trujillo, 2024).
Para terminar, esta edición de París 2024 también será histórica, puesto que, tras 124 años, por primera vez habrá una participación olímpica paritaria. Es decir, un 50% de las participantes serán mujeres (ONU Mujeres).
